El dilema del Barça: mano dura o diálogo

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El club puede sancionarlo si decide no entrenarse, pero el futbolista ya está renunciando a su sueldo

Por segunda vez en pocas semanas un jugador del Barça se niega a volver al trabajo. Si primero fue Arthur Melo, ahora será Lionel Messi. Si el primero no será añorado, la posibilidad de ver marchar el argentino rompe el corazón el barcelonismo. Messi no irá a entrenarse al considerar que ha dado por terminado su contrato. Pero el Barça considera que el contrato no acaba hasta junio de 2021 y, por tanto, lo puede acusar de incumplir el código interno del club y de la Liga. Y sancionarlo. El problema, sin embargo, es que Messi no debería sufrir mucho por el hecho de ser multado, ya que renuncia a empleo y sueldo al dar su contrato por finalizado.

En esta carrera contra reloj, la situación se complicará este lunes si Messi cumple su palabra y suma dos faltas. Es decir, si hoy no hace acto de presencia en los tests PCR y mañana tampoco se pusiera a las órdenes de Koeman, cometería una sanción grave, tal como está escrito en el convenio colectivo de los futbolistas profesionales, por no haber ido dos días a trabajar. En estos casos, el club lo podría suspender de empleo y sueldo de dos a diez días, con una multa que inicialmente podría ser del 7% del sueldo total del jugador.

El caso se complicaría aún más el martes si el Barça considera que ya son tres días en los que uno de sus trabajadores no se ha presentado en el puesto de trabajo. En este caso sería una falta muy grave, con sanciones que pueden suponer la suspensión de empleo y sueldo de once a treinta días y una multa del 25% del sueldo de estos días. Según el convenio de los futbolistas, ya no hay sanciones más duras, aunque el club puede terminar despidiendo unilateralmente el jugador si cree que no cumple su contrato. El Barça no considera esta opción, ya que precisamente lo que quiere evitar es perder el futbolista. Una alternativa sería amenazar con llevarlo a los juzgados, pero Messi también parece estar dispuesto a aceptar esta posibilidad.

El Barça, pues, se debate sobre cómo afrontar esta situación. Se niega a venderlo y dice que no quiere negociar con nadie. Pero Messi sigue decidido a marchar y las posibles sanciones que reciba no la deberían afectar. Queda la vía del diálogo, de momento rechazada por el club, que sólo quiere encontrarse con Messi si es para hablar de su ampliación de contrato. Un contrato que Messi ya da por terminado.

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